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Guardianes de la biodiversidad: aprender a cuidar la vida que nos rodea

Una nueva etapa del proyecto acercará la fauna de nuestro entorno a familias y centros educativos mediante juego, observación y recursos compartidos.

Guardianes de la biodiversidad: aprender a cuidar la vida que nos rodea

Al caer la tarde, el vuelo de un murciélago puede pasar casi inadvertido. Bajo un alero, una golondrina encuentra un lugar donde criar. En un rincón del huerto, pequeños insectos buscan alimento y refugio. Compartimos territorio con todos ellos, aunque no siempre conozcamos sus necesidades ni sepamos cómo favorecer su presencia.

Con Guardianes de la biodiversidad queremos acercarnos a esa vida cotidiana y aprender a cuidarla. El proyecto da continuidad al camino iniciado con Guardianes Nocturnos y amplía la mirada: junto a los murciélagos, también tendrán espacio las golondrinas y los insectos beneficiosos que forman parte de nuestros ecosistemas.

Instalación de un refugio artificial en el entorno del proyecto
Imágenes de seguimiento incorporadas en octubre de 2026.

Conocer antes de actuar

Muchas veces, la primera barrera para proteger una especie es el desconocimiento. Nos proponemos explicar de forma sencilla qué papel desempeñan estos animales, qué dificultades encuentran y qué podemos hacer desde casa, el aula o un espacio comunitario. Sin alarmismo y sin convertir la naturaleza en una colección de curiosidades desconectadas de nuestra vida.

La huerta valenciana será el hilo que una estas historias. Sus cultivos, edificios y espacios abiertos nos permiten hablar de biodiversidad desde un paisaje cercano, reconocible y compartido. Queremos que observar ese entorno se convierta también en una forma de valorarlo.

Un proyecto para aprender jugando

Estamos preparando propuestas que combinen información y participación. Entre ellas, un juego web sobre los murciélagos, un quiz para poner a prueba lo aprendido y materiales educativos que puedan utilizarse en familia o en los centros. La idea es ofrecer distintas puertas de entrada: leer, mirar, jugar y conversar.

También reuniremos recursos prácticos sobre refugios y hoteles de insectos. No se trata de instalar una estructura sin más, sino de entender para qué sirve, dónde puede tener sentido y qué cuidados requiere. Aprender a observar y respetar a sus posibles ocupantes forma parte de ese proceso.

La biodiversidad también se cuida en comunidad

Nos gustaría que estos materiales abrieran conversaciones: qué animales vemos cerca, qué lugares les permiten vivir y qué cambios podemos plantearnos para convivir mejor. El proyecto quiere conectar conocimiento y acciones cotidianas, sin exigir conocimientos previos ni una gran intervención para empezar.

Iremos compartiendo los recursos y las novedades en la página del proyecto. Si te interesa la educación ambiental, trabajas con un grupo o simplemente quieres mirar tu entorno con otros ojos, te invitamos a acompañarnos en esta nueva etapa.

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